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Filosofía, Filosofía francesa contemporánea, Filosofía Política

Foucault: poder y resistencia al poder (Parte II)

Así pues, el poder no sería una propiedad sino un ejercicio. En este sentido el poder se ejerce, no se posee. Por otro lado, el poder es una relación de fuerzas o, más bien, toda relación de fuerzas es una «relación de poder». (Seguimos aquí el muy acertado análisis que le dedica Deleuze a Foucault en ese pequeño libro que titula precisamente Foucault y cuya edición traducida al castellano la podemos encontrar en Editorial Paidós). Que las relaciones de poder sean esencialmente relaciones entre fuerzas quiere decir por ende que la fuerza nunca está en singular, que la característica fundamental de la fuerza es estar en relación con otras fuerzas. Así, el ser de la fuerza es siempre plural. Ahora bien, no sólo se suele concebir al poder como un tipo de propiedad, sino que se lo piensa además en estrecha relación con la violencia. Quien posee poder legítimo –se suele decir- posee también el derecho a ejercer legítimamente la violencia, al punto que se equipara el poder con la posesión de artefactos o grupos humanos capaces de infligir violencia para reprimir conductas indeseadas. Ante esto Foucault insiste en que el poder no necesariamente tiene algo que ver con la capacidad de producir violencia. El poder, dicho en otras palabras, no es esencialmente represivo, y si produce sometimiento,

este sometimiento no se obtiene sólo mediante instrumentos ya sean de violencia, ya de ideología; puede muy bien ser directo, físico, emplear la fuerza contra la fuerza, obrar sobre elementos materiales y, a pesar de todo esto, no ser violento; puede ser calculado, organizado, técnicamente reflexivo, puede ser sutil, sin hacer uso ni de las armas ni del terror y, sin embargo, permanecer dentro del orden físico. (Michel Foucault, Vigilar y castigar, pág. 35)

Así, “la violencia –comenta Deleuze- es algo concomitante o consecuente a la fuerza, no algo constituyente”. Lo que quiere decir que la fuerza no es originariamente violenta, sino sólo que puede llegar a producirla en determinados casos. ¿Qué es, pues, la fuerza? ¿Cuál es su objeto? Ya lo decíamos: el objeto de la fuerza son otras fuerzas y su único ser es la relación: «una acción sobre la acción», dice Foucault, «un conjunto de acciones sobre acciones posibles».  Recordemos cuáles son algunas de las variables que expresan una relación de fuerzas o de poder (lo veíamos en la Parte I): incitar, inducir, desviar, facilitar o dificultar, ampliar o limitar, hacer más o menos probable, etc. Todos estos verbos en infinitivo expresan formas en las que se puede ejercer poder y, obsérvese bien, implican «acciones sobre acciones». Incito a los demás a manifestarse, mientras otro dificulta el efecto que provoca en los otros mi incitación. Vuelvo menos probable que… el otro lo facilita. Amplio mi mensaje a… el otro lo limita. Acciones sobre acciones o, en una palabra, relaciones de fuerzas. Podríamos traer aquí cien ejemplos provenientes del ámbito político; recuérdese sin embargo que las relaciones de poder no son exclusivas de este terreno: existen en la escuela, en las relaciones de pareja, entre padres e hijos, entre patrones y empleados, entre amigos. Las relaciones de poder están en todas partes y todos nosotros nos vemos involucrados en multitud de ellas todos los días. Lo cual quiere decir –sostiene Foucault- que estas relaciones de poder no se localizan únicamente en las relaciones del Estado con los ciudadanos o en la frontera de las clases, sino que “descienden hondamente en el espesor de la sociedad” (ibid., pág. 36). Esto se debe principalmente a que cualquier ejercicio de poder aparece como un afecto y a los afectos estamos sujetos todos, todo el tiempo. Escuchemos a Deleuze:

Uno no se pregunta, «¿qué es el poder, de dónde viene?». Uno pregunta, ¿cómo se ejerce? Un ejercicio de poder aparece como un afecto, puesto que la propia fuerza se define por su poder de afectar a otras. Incitar, suscitar, producir (o bien todos los términos de listas análogas) constituyen afectos activos, y ser incitado, ser suscitado, ser obligado a producir, tener un efecto «útil», constituyen afectos reactivos. (Deleuze, Foucault, pág. 100)

Cada fuerza tiene pues el poder de afectar a otras fuerzas y de ser afectada por otras fuerzas. En eso consiste la relación de poder: afectar / ser afectado. Es por esta razón que si el primer postulado que critica Foucault es el de la propiedad, el segundo es el postulado de la localización. Según éste, “el poder sería poder de Estado, estaría localizado en el aparato de Estado” (Ibid., pág. 51). Pero debe ser ya evidente para nosotros que si la relación de poder se define como relación entre fuerzas o como poder de afectar / ser afectado, entonces el poder no puede estar localizado en ninguna instancia que supuestamente posea el poder. Y no es que, dado que el poder debe ser concebido como relaciones de fuerzas, debamos entonces decir que el poder se localiza en esa relación de fuerzas. No, el poder, hablando con propiedad, no es algo que pueda ser localizado. No es una sustancia. Aparece simplemente como el efecto de conjunto o como una resultante de una multiplicidad de estrategias. Ya puede uno adivinar hacia dónde nos dirigimos con todo esto: si «el poder se ejerce más que se posee», si «no es el privilegio adquirido o conservado de la clase dominante, sino el efecto de conjunto de sus posiciones estratégicas», tendríamos que empezar a imaginar maneras de ejercer el poder en tanto que ciudadanía, de lograr con nuestras propias posiciones estratégicas un efecto de conjunto, de ser capaces de afectos activos (producir, suscitar, inducir) en lugar de sólo dejarnos afectar reactivamente (siendo inducidos, obligados a producir, a ser útiles, etc.). En una palabra, tendríamos que empezar a resistir.

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Comentarios

6 comentarios en “Foucault: poder y resistencia al poder (Parte II)

  1. Hola tu análisis me ha sido de mucha ayuda para comprender mejor el libro, sin embargo podrías decirme de acuerdo a estos planteamientos ¿Como se resiste el individuo? Debido que el poder no se concentra en un solo lugar sino que esta fluyendo de manera continua. Es decir, este “sometimiento ideológico es tan invisible que es aceptado y entonces te reitero la pregunta ¿Cual es la resistencia, como se manifiesta? De antemano. Agradezco tu respuesta.

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    Publicado por Elisa | 23 diciembre, 2016, 8:10 am

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