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Ética y moral, Filosofía, Filosofía francesa contemporánea, Filosofía Política

6 técnicas con las que se nos somete todos los días en nuestras sociedades disciplinarias (según el filósofo Michel Foucault)

Según el filósofo francés Michel Foucault, actualmente la gran mayoría de la población del mundo vive en lo que él llamó sociedades disciplinarias. Ya sea que trabajes en una fábrica o una empresa, estudies en algún colegio o formes parte de  algún cuerpo militar, deportivo o médico, tu mente y tu cuerpo están disciplinados. Las “disciplinas” son métodos que facilitan el control minucioso del cuerpo, que garantizan el sometimiento constante de sus fuerzas y que les imponen una relación de docilidad-utilidad. Es común escuchar a alguien quejarse medio en broma, medio en serio, de que se es “esclavo del trabajo” o cosas por el estilo. En realidad las disciplinas son para Foucault, lo mismo que la esclavitud, la servidumbre o el vasallaje, formas generales de dominación. De las dos primeras -la esclavitud y la servidumbre- no podemos afirmar que nos hemos librado del todo. Sin embargo las disciplinas se distinguen de ambas pues no se fundan en una relación de apropiación de los cuerpos (como en la esclavitud), ni dependen por entero de la voluntad y capricho del amo (como en la servidumbre). Como veíamos en una entrada anterior sobre el tema de la biopolítica, a propósito de un gran libro que se inspira mucho en la filosofía de Foucault (Imperio, de Michael Hardt y Antonio Negri), en las sociedades disciplinarias el amo (el jefe, el superior) se vuelve casi prescindible pues los mecanismos de dominación penetran en las mentes y en los cuerpos y son interiorizados cada vez más por los individuos, de manera que éstos los apoyan y los reactivan voluntariamente. Según Foucault,

“El momento histórico de las disciplinas es el momento en el que nace un arte del cuerpo humano que no tiende únicamente al aumento de sus habilidades, ni tampoco a hacer más pesada su sujeción, sino a la formación de un vínculo que, en el mismo mecanismo, lo hace tanto más obediente cuanto más útil, y viceversa. Se conforma entonces una política de las coerciones que constituye un trabajo sobre el cuerpo, una manipulación calculada de sus elementos, de sus gestos, de sus comportamientos. El cuerpo humano entra en un mecanismo de poder que lo explora, lo desarticula y lo recompone. Una “anatomía política”, que es asimismo una “mecánica del poder”, está naciendo; define cómo se puede apresar el cuerpo de los demás, no simplemente para que ellos hagan lo que se desea, sino para que operen como se quiere, con las técnicas, según la rapidez y la eficacia que se les determina. La disciplina fabrica así cuerpos sometidos y ejercitados, cuerpos “dóciles”.”

¿Qué ha exigido la modalidad específica del poder disciplinario? Para Foucault la respuesta es clara: el crecimiento de las economías capitalistas de nuestras actuales sociedades. De forma global se podría decir que las disciplinas son técnicas para garantizar el ordenamiento de las multitudes humanas y dirigirlas hacia la producción eficiente y la acumulación de capital.

Ahora bien, en esta entrada quería hablarles un poco de algunas de las técnicas esenciales de este nuevo poder disciplinario cuyo nacimiento Foucault localiza en el transcurso de los siglos XVII y XVIII y que se han generalizado fácilmente y han llegado a nuestra época. Las encontramos en colegios, en escuelas, en el espacio hospitalario, en la organización militar, en las fábricas, en las pequeñas y grandes empresas, etc. Si eres empleado de alguna empresa, obrero en alguna fábrica, o incluso colegial, militar o doctor, es muy probable que las identifiques de inmediato:

LA DISTRIBUCIÓN EN EL ESPACIO

  1. La clausura: Es decir, la especificación de un lugar diferente a todos los demás y cerrado sobre sí mismo. “Lugar protegido de la monotonía disciplinaria”, -dice Foucault. Se trata de verdaderos encierros: colegios, internados, cuarteles, talleres, fábricas, empresas, etc.
  2. La división en zonas: “A cada individuo, su lugar, y en cada emplazamiento, un individuo”. No se debe estar fuera de su lugar por mucho tiempo; se corre el riesgo de ser mal visto o de llevarse una reprimenda.
  3. En la disciplina, los elementos son intercambiables puesto que cada uno se define por el lugar que ocupa en una serie y por la distancia que lo separa de los otros. Se es administrativo A, B o C, a una distancia jerárquica (y por supuesto económica) del inmediato inferior o el inmediato superior (o de los inferiores o superiores más lejanos en la serie completa de la jerarquía). Pero cada lugar en la serie es intercambiable: se es prescindible. Si me corren, contratan a otro que ocupe el mismo lugar, la misma posición.

De estas tres primeras técnicas de distribución del espacio de las sociedades disciplinarias, Foucault dice lo siguiente:

“Al organizar las “celdas”, los “lugares” y los “rangos”, las disciplinas fabrican espacios complejos: arquitectónicos, funcionales y jerárquicos al mismo tiempo. Son espacios que establecen la fijación y permiten la circulación; recortan segmentos individuales e instauran relaciones operatorias; marcan lugares e indican valores; garantizan la obediencia de los individuos y también una mejor economía del tiempo y de los gestos […] La primera de las grandes operaciones de la disciplina es, pues, la constitución de “cuadros vivos” que transforman las multitudes confusas, inútiles o peligrosas, en multiplicidades ordenadas”

EL CONTROL DE LA ACTIVIDAD

  1. El empleo del tiempo: “Sus tres grandes procedimientos -establecer ritmos, obligar a ocupaciones determinadas, regular los ciclos de repetición- coincidieron muy pronto en los colegios, los talleres y los hospitales”. A tales horas (días, meses), tales actividades, con tal duración; repetir a tales horas y cambiar a otra actividad a tal otra, etc.
  2. La elaboración temporal del acto: Ejemplos: controlar la marcha de un cuerpo de tropa: Un-dos-tres-un-dos-tres-media vuelta-descanso, etc. “Se define –dice Foucault- una especie de esquema anátomo-cronológico del comportamiento. El acto queda descompuesto en sus elementos; la posición del cuerpo, de los miembros, de las articulaciones está definida; a cada movimiento se le asigna una dirección, una amplitud, una duración; su orden de sucesión está prescrito. El tiempo penetra en el cuerpo y, con él, todos los controles minuciosos del poder”.
  3. De donde la puesta en correlación del cuerpo y del gesto: “En el buen empleo del cuerpo, que permite un buen empleo del tiempo, nada debe permanecer ocioso o inútil”.
  4. La articulación cuerpo-objeto: La disciplina define cada una de las relaciones que el cuerpo debe mantener con el objeto que manipula. Aquí entran todas las herramientas de trabajo concebibles: la maquinaria pesada, la computadora, el serrucho, el horno, etc.
  5. La utilización exhaustiva: intensificar el uso del menor instante; extraer del tiempo cada vez más instantes disponibles y, de cada instante, cada vez más fuerzas útiles.

 

Estas son para Foucault las tácticas esenciales y más generales de las sociedades disciplinarias. En suma, como comenta Fredéric Gros en su pequeño libro sobre Foucault (titulado simplemente Michel Foucault y editado por Amorrortu), “todas estas técnicas fabrican un cuerpo dócil y sumiso, un cuerpo útil. Fabrican pequeñas individualidades funcionales y adaptadas”. Se comprende por ello que Foucault llame a este nivel de análisis una microfísica del poder: se estudia el poder en los procesos “de detalle” que ciñen y, en gran manera, controlan al cuerpo. Y se comprende también por qué el tema de la epiméleia heautoȗ que veíamos en otras entradas es tan importante hoy en día. Entendemos a la epiméleia heautoȗ como cuidado de sí, pero más específicamente como principio autoconstitutivo del individuo que trata de resistir al poder de las sociedades disciplinarias.

Así es, estimado lector, se trata de resistir a los mecanismos de dominación actuales, de no ser dócil y sumiso, de no ser solamente un cuerpo útil. ¿Te interesa? Así lo espero.

Seguiremos hablando de ello en entradas posteriores. ¡No olviden dejar sus comentarios!

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Comentarios

11 comentarios en “6 técnicas con las que se nos somete todos los días en nuestras sociedades disciplinarias (según el filósofo Michel Foucault)

  1. En principio me causa conflicto el estar hablando de técnicas disciplinarias, capitalismo y biopolítica como sinónimos. Me refiero a que ni la disciplina es biopolitica ni es del todo capitalista. La disciplina sería una forma especifica del biopoder que si bien no se contrapone absolutamente a la biopolitica, si es importante distinguirla como anatomopolitica. Y en segundo lugar me da la impresión que hablar simplemente de la disciplina como un dispositivo capitalista deja abierta la puerta para confusiones. Seria importante especificar que la disciplina es puramente mercantilista, sólo así se entendería la transformación de todos las técnicas que menciona en el artículo, hacia la biopolítica, que surge con el liberalismo. Si bien la biopolítica se reapropia de las técnicas disciplinarias, me parece Foucault especifica bastante bien la diferencia cualitativa entre la disciplina anatomopolítica y la biopolitica.

    Le gusta a 1 persona

    Publicado por Roberto Barajas | 12 mayo, 2016, 1:08 pm
    • Válgame, pues la verdad es que -leyendo lo que escribí- aquí no hay nada que sea mío, todo es Foucault… Me pones en el trance de defenderlo a él jajaja… A ver, él no los usa como sinónimos pero ciertamente son conceptos que se implican mutuamente y de manera muy estrecha. De hecho todo lo que pongo lo resumí casi tal cual de Foucault jajajaja La disciplina sí es biopolítica y en un sentido fuerte, pues si la biopolítica no es más que una política del cuerpo que trabaja con miras a hacerlo útil y sumiso, las disciplinas son la serie de técnicas que logran ese cometido. En otras palabras, es la sociedad disciplinaria completa la que toma la forma de la biopolítica y esto mediante las técnicas de las que hablo en la entrada (y esto lo dice Foucault tal cual). Ahora bien, la disciplina no puede ser puramente mercantilista puesto que Foucault menciona los colegios, los hospitales, el ejercito (en fin, una serie de instituciones de carácter no mercantilista) para ejemplificar las disciplinas. Y sobre lo del capitalismo-liberalismo… bueno, no sé qué responder. Créeme, Roberto, que esta entrada es en un 80% un parafraseado de Vigilar y castigar, un 17% de citas tal cual y un 3% mis propias palabras, así que si algo no te pareció, de verdad es muy probable que se o estés reprochando al propio Foucault 😉 Muchas gracias por tu comentario!

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      Publicado por Carlos Béjar | 14 mayo, 2016, 8:55 pm
      • Si, lo se esto sale directamente de Vigilar y Castigar, pero ciertamente ese libro es complementario a lo que dice en sus clases del College de France, donde rehace su teoria dela disciplina y da un esquema mucho mayor de lo que es el biopoder. Yo estoy partiendo de esos tres libros.

        Me gusta

        Publicado por Roberto Barajas | 14 mayo, 2016, 9:05 pm
      • De qué libros en específico estás hablando, Roberto?

        Me gusta

        Publicado por Carlos Béjar | 14 mayo, 2016, 9:48 pm
  2. CARLOS BÉJAR : Lejos de entrar en discusiones teóricas ya que mi escasa formación no me lo permite.Le escribo para agradecerle la forma clara y sencilla en que nos acerca la teoría de Foucault,
    que nos permite una lectura menos inocente de la sociedad en que vivimos.

    Me gusta

    Publicado por sofía baratz | 27 julio, 2016, 3:25 pm

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